¿Deseos de cosas imposibles?

Solemos desear cosas imposibles, pero tan sólo porque sabemos que nos harán felices y porque sabemos que sólo eso calmará nuestros sueños y detendrá nuesta vida al menos durante un segundo. O tal vez, tan sólo deseemos lo imposible porque sabemos de sobra que jamás lo alcanzaremos y por eso, el Destino, muchas veces, nos da en la cara con que lo imposible está a la vuelta de la esquina. A mi alrededor he visto mil sueños cumplidos, mil sueños deseados que se perdían en la oscuridad y no daban tregua al insomnio de miles de personas que tan sólo querían ser felices...Algunas revelaron ese sueño y se les fue cumplido, algunas gritaron de terror y dolor al ver que sus vidas se acababan y no habían cumplido sus sueños y en un murmullo desgarrador de gritos y silencios, de llantos y alegrías, estaba yo, tan perdida como siempre, deseando cosas imposibles, deseando sueños soñados y soñando por soñar, soñé un día que te tenía y soñando por soñar, soñé que era feliz. Pude ver una sonrisa, pude ver un llanto, una alegría y hasta juraría que escuché una risa, pero todo en un mar de confusión y distancia, que me separaba de la playa y que me hacía irme cada vez más lejos de la orilla...no sabía nadar, pero el salvavidas de la esperanza volvió a mí y el viento del deseo sopló a mi favor, llevándome otra vez hacia la orilla y haciéndome estar cada vez más y más cerca de tierra, más cerca de la gente, más cerca de ti...
Los sueños, sueños son, y por eso debemos creer en ellos, porque ¿quién sabe si tendrán razón? ¿Quién nos asegura que no son mentiras y que simbolizan nuestros deseos más intensos? Yo personalmente creí en ellos y cada noche me regalan imágenes de un mundo en el que la felicidad está al alcance de la mano de cualquiera...de cualquiera como yo...de cualquiera como tú...de cualquiera que crea en el Destino...de cualquiera...que crea en sus sueños...

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